QUINCE AÑOS DE IMPUNIDAD
Hace quince años ya de su asesinato cobarde, horroroso, brutal. A pesar que el país, como él mismo lo decía “había perdido la capacidad de asombro”; se conmovió hasta lo más profundo de su espíritu. Tan grande fue el impacto, que unió a todos los demócratas y gente civilizada de esta perturbada patria nuestra, en un único sentimiento de dolor, indignación y protesta. Sus adversarios tradicionales, los de los partidos de bien, se sintieron huérfanos del talante, la personalidad, la capacidad de estadista, la doctrina y el genio de ese inmenso hombre de la derecha social del mundo. Quedo ahí al frente de la Universidad Sergio Arboleda, en donde en aplicación a la vocación de maestro que lo acompaño durante toda su vida, entrego a la juventud el tesoro de su conocimiento, les enseño su forma humana de interpretar la política y de actuar como hombres de bien poseedores de un espíritu transcendente y eterno. Así, lo muestra la Compilación de sus conferencias dictadas en esta Universidad y que fueron recogidas en un libro para el privilegio y la orientación de sus estudiantes, amigos y adversarios.

